Informe Macro - Abril 2020

EEUU y Europa frente a la pandemia


La expansión del Covid19 ha hecho estragos en la salud de la población mundial, pero a su vez se ha cobrado a otra importante víctima: la economía. Las medidas de distanciamiento social y cuarentena dispuestas por los gobiernos buscando reducir la propagación del virus generaron bruscas caídas en la actividad económica, en magnitudes inéditas desde la Segunda Guerra Mundial. Para dar un ejemplo, ya se proyectan que las economías de Italia y España caerán más de 12% en 2020, Alemania un 8% y EEUU un 6%.

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Ante el colapso económico los gobiernos se han embarcado en programas de auxilio monetario y fiscal sin precedentes para intentar morigerar el impacto económico de la actual pandemia. En este informe nos centraremos en la respuesta de EEUU y la Unión Europa (UE) para capear la crisis, ambos anunciando paquetes fiscales que para EE.UU y varios países europeos supera el 10% de su PBI.

EEUU frente a la pandemia

Con la crisis subprime de 2008 todavía en la retina, la Reserva Federal (Fed) intervino de manera decidida para evitar cualquier potencial disrupción del sistema financiero. La entidad monetaria llevó nuevamente a cero las tasas de interés (0%-0,25%) y anunció un programa de compra de activos por valor de USD 700.000 millones, al que luego se adicionaría un colosal programa monetario por un valor de USD 2,3 billones.

El primer paquete de USD 700.000 millones se destinará a la compra de bonos del Tesoro y a la adquisición de carteras privadas (principalmente de Hipotecas). El programa más reciente de USD 2,3 billones incluye un fondo especial por USD 500,000 millones para asistir financieramente a gobiernos estatales y municipales (ante el colapso de la recaudación), más de USD 600,000 millones en préstamos para empresas pymes, además de ampliar el cupo para adquirir deuda de empresas de mayor porte.

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Tras la declaración de emergencia nacional del gobierno federal con el cierre de fronteras por 30 días, junto con varios Estados decretando cuarentenas (2/3 de la población del EEUU ya conviven con distintas restricciones a la movilidad), se generó un colapso del nivel de actividad, que disparó los pedidos de asistencia por desempleo: 16.8 millones en sólo tres semanas. La tasa de desempleo pasaría del 3% previo a crisis, a un nivel superior al 10% en menos de un mes. Se espera que el desempleo supere cualquier máximo del que se tenga registro desde la segunda guerra mundial.

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Ante este contexto, tras frenéticas discusiones en el Senado y la Cámara de Representantes, se sancionó a finales de marzo un programa de estímulo fiscal que, medido en términos del PBI, será el mayor de la historia moderna de EE.UU. un total aproximado de USD 2.2 billones que representan un 10% del PBI. La denominada "CARES Act" fue aprobada por unanimidad en el Senado e incluye:

  • USD 300.000 millones que serán destinados como alivio financiero a individuos y familias.
  • USD 260.000 millones para incrementar los beneficios por desempleo ante su mayor demanda y ampliando a 4 meses la cobertura.
  • USD 877.000 millones para préstamos al sector corporativo, de los cuales el 40% se destinarán a créditos a pequeñas empresas, mientras que el 60% restante será para préstamos a grandes corporaciones, entre ellas a las compañías aéreas, notablemente afectadas en esta crisis.

Vale advertir que el Gobierno federal emitirá 10% de PBI en títulos públicos para financiar el programa fiscal, de los cuales cerca de 5% del PBI culminará en manos de la FED, tal como vimos en la primera parte del informe. La otra mitad se financiará con ahorro privado, que ante la crisis económica y falta de actividad, busca refugio en títulos públicos. El punto no es menor en el análisis del equilibrio monetario ante tamaño paquete fiscal.

Recordamos que el gobierno federal de EE.UU cerró el 2019 con un déficit fiscal de 5% del PBI y un ratio deuda/PBI cercano al 106%. Con la crisis el déficit se elevaría a 15% del PBI en 2020 y la deuda a 120% del PBI.

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La Unión Europea frente a la pandemia

En febrero el continente europeo se convirtió en el epicentro de la pandemia, con países como Italia y España particularmente golpeados por el virus. Las restricciones a la interacción entre las personas para frenar el contagio (sean cuarentenas obligatorias para Italia y España, o apelando al distanciamiento social como en Alemania u Holanda), generaron un colapso del nivel de actividad. Se espera que Alemania caiga un 8% en 2020 y más de 12% para el caso de España e Italia.

El Banco Central Europeo (BCE) replicó a la FED y anunció un masivo programa monetario de emergencia, el cual constituye una expansión por valor de EUR 750.000 millones de su programa de compra de activos vigente desde mediados de 2014 (monto equivalente a 4,1% del PBI de la eurozona).

Al igual que la FED, este monto estará disponible para la compra de títulos públicos de los países dentro del euro ante la menor recaudación, así como también para la compra de deuda corporativa y activos como hipotecas, sosteniendo la liquidez al sistema financiero.

Aún más contundentes han sido los paquetes de estímulo fiscal. La Comisión Europea ha decidido suspender las reglas fiscales aplicadas a países miembro, permitiendo que en 2020 los gobiernos tengan un déficit presupuestario que exceda el valor reglamentario de 3% del PBI. Además, la Comisión Europea aprobó un fondo especial de ayuda a los países miembro por un total de EUR 540.000 millones, de los cuales 240.000 millones corresponde a préstamos para los países miembros; 200.000 millones en créditos para empresas que gestionará el Banco Europeo de Inversiones, y un fondo temporal de 100.000 millones para ayudas para el pago de salarios y sostener el empleo.

Ahora bien, los programas fiscales se financiarán principalmente con títulos público que emita cada uno de sus países miembros. La mayoría de los programas fiscales anunciados por cada país supera el 10% de su PBI.

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En consecuencia, se espera que la mayor parte de los países de Europa también superen holgadamente un déficit fiscal de 10% del PBI este año. Al igual que en EEUU, el colapso de la recaudación lleva a una enorme necesidad de financiamiento para los distintos niveles de gobierno, a lo que se suma los programas asistencia social, la necesidad de fondos para sostener el empleo y préstamos a empresas que no facturan.

Por último, esta crisis ha mostrado nuevamente las diferencias existentes entre los miembros de la UE respecto a la posibilidad de emitir eurobonos. Alemania y Holanda, países con superávit fiscal y tasas negativas en sus instrumentos de deuda, se niegan a que sus contribuyentes compartan los costos de una emisión de deuda conjunta con países con déficit fiscal y tasas de interés mayores sobre su deuda. Se impone la mirada de los países que ahorran, reluciendo el valor de las reglas presupuestarias del bloque y con evitar la "comunitización" de los costos y riesgos, que generaría incentivos a la irresponsabilidad fiscal. En definitiva, el Banco Central Europeo ya anunció que comprará la mayor parte de la deuda de los países miembros, pero no será un bono en conjunto. El resto se financiará colocando deuda contra ahorro privado.

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Consideraciones Finales

La pandemia tomó desprevenido a occidente. Incluso la OMS reaccionó tarde y puso en evidencia la falta de un protocolo que permita una mejor respuesta a la crisis sanitaria. La pandemia estalló en las principales capitales del mundo y las apresuradas medidas de confinamiento para "aplanar la curva" generaron un colapso en el nivel de actividad del que no se tiene registro histórico.

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Los gobiernos salieron al rescate con políticas fiscales de magnitudes colosales (EEUU 10% del PBI, Italia más del 20% del PBI), que parte se financiará con ahorro privado que culmina en la compra de bonos, pero sin duda que nuevamente los bancos centrales sumarán magnitudes de deuda que dañarán su hoja de balance en proporciones impensadas semanas atrás.

Tras la crisis subprime, EEUU tardó 6 años para volver a un déficit fiscal similar al que tenía previo a la crisis, dejando como cicatriz un incremento de deuda pública en más de 30 puntos del PBI.

Europa demoró todavía más tiempo en recuperar el nivel de actividad previo a la crisis subprime, con más costo fiscal para algunos de sus miembros, e incluso algunos países todavía siguen en pena.

La pandemia puso fin al mayor periodo de crecimiento mundial que vivió el mundo en posguerra. 10 años de crecimiento económico en forma ininterrumpida desde la crisis subprime a la crisis del covid-19.

Ahora bien, la pandemia estalla en un mundo con un alto nivel de endeudamiento derivado de la crisis previa. Una vez que pase la pandemia y su crisis, se verán niveles de endeudamiento en el mundo que para muchos países se convertirá en el nuevo obstáculo para retomar el crecimiento.

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