Informe Especial - Agosto 2020

Negociación de la Deuda: Acuerdo por la deuda externa con quita del 45%


El Gobierno argentino logró cerrar un acuerdo con parte importante de los acreedores externos privados, en una negociación que abarca más de USD66.000 millones en títulos públicos. El acuerdo permitió postergar los plazos para el pago del capital al menos 5 años, además de reducir más de la mitad la carga de intereses.

En efecto, el acuerdo casi no contempla quitas sobre el capital adeudado, pero permite despejar todo pago de capital hasta el año 2025. También se acordó reducir más de la mitad de la tasa de interés de la deuda, al pasar 7% al 3% promedio anual.

El acuerdo despeja todo vencimiento de capital por 5 años y sólo hace pagos simbólicos de intereses los primeros 5 años, por lo que prácticamente hace desaparecer el servicio de la deuda externa privada hasta el año 2025. Entre 2020 y 2024, el servicio de la deuda demandará sólo USD4.500 millones, 1% del PBI dividido en 5 años.

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Quita del 45%

La aceptación del acuerdo implica una quita del 45% para los acreedores. Esta quita en el valor de mercado de la deuda no es por reducir el capital adeudado, sino por reducir a la mitad el flujo de intereses a cobrar, además de extender los plazos para el cobro del capital.

En marzo, la primera oferta del gobierno fue de 40 dólares, lo que implicaba una quita del 60%. Inmediatamente los acreedores dan a conocer su contraoferta por 58-60 dólares, mostrando que estaban dispuestos a aceptar una quita del 40%.

Luego de 4 ofertas oficiales, el acuerdo se cierra en 55 dólares, lo que implica una quita del 45% en el valor actual neto.

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Un aspecto central en la negociación fue el marco legal de los nuevos bonos, principalmente las garantías que permita al acreedor iniciar acciones legales contra el Estado si nuevamente el Gobierno argentino cae en default. Las cláusulas de acción colectiva (que impone un piso de participación para extender cualquier negociación al resto de los acreedores), además de las cláusulas "anti-buitre" (que evita que acreedores aceleren la deuda con pocas tenencias de títulos), fueron aspectos importantes en la negociación donde los acreedores buscaron reducir riesgos y que la oferta defienda valor en todos los escenarios.

Recordamos que este acuerdo se hizo sin ningún programa económico sobre la mesa y en el medio de una pandemia que hizo colapsar las cuentas públicas de un país que hace 10 años no tiene ni superávit primario para afrontar intereses.

El gobierno se muestra confiado en que el acuerdo alcanzará el nivel de aceptación suficiente para activar las cláusulas de acción colectiva, y por tanto imponer el canje a todos los acreedores externos. De ser así, Argentina saldría del noveno default de su historia y sin holdouts.

Lo que viene: Canje deuda ley local y FMI

Ayer el Gobierno logró aprobar en la Cámara de Diputados el proyecto de ley que prácticamente replica la oferta que se hizo a los acreedores externos, ahora también para buena parte de la deuda en dólares pero bajo ley local.

El monto de los bonos a canjear suma cerca casi USD42.000 millones de dólares, de los cuales el 65% esta en manos del ANSES y BCRA, entre otros organismos del Estado, por lo que el éxito del canje local está asegurado.

Al igual que a los acreedores externos, se ofrecen una serie de nuevos bonos en dólares, además de un bono en pesos ajustado por inflación. Se respeta el capital adeudado, pero se extienden los plazos de pago no menos de 5 años, al mismo tiempo que se reduce de 7% a 3% la tasa de interés promedio que devengan los bonos. La aceptación del canje ley local también implica una quita del 45% a precio de mercado.

Al sumar las dos negociaciones de deuda en moneda extranjera (66mil millones ley extranjera + 42 mil millones ley local), el gobierno está negociando 108 mil millones de dólares, un tercio de toda la deuda pública.

Previo a los dos canjes, el perfil del servicio de la deuda con privados y en divisas (ley local + ley extranjera) superaba los 14.000 millones de dólares anuales hasta el 2025. De prosperar ambos canjes, el servicio de la deuda serán unos pagos simbólicos hasta el 2024. Recién en el año 2025 el servicio de la deuda tomará magnitud por unos USD10.000 millones. Si para esa fecha Argentina vuelve a tener el PBI previo a la pandemia, el servicio de la deuda con privados en divisas será cerca de 2% del PBI en 2025.

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Una vez finalizados los dos canjes de deuda, el Gobierno empezará a negociar la deuda con el FMI por un monto cercano a los 45.000 millones. Independientemente del nuevo cronograma de pagos que se logre con el FMI y el Club de parís, la carga de intereses por los préstamos de todos los organismos internacionales (USD78mil millones) demandará no menos de 1% del PBI por año.

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El desafío 2021: El déficit fiscal pospandemia

En el marco de la pandemia, este año el Gobierno Nacional culminará con un déficit fiscal de casi 10% del PBI, magnitud que es el más alto desde la vuelta de la democracia y uno de los más altos de la historia Argentina. Solo superado por el déficit fiscal que generó el "Plan Gelbard" (pisar todos los precios de la economía, además del salario, tarifas y tipo de cambio) y que meses más tarde estallara en el "Rodrigazo" en 1975.

El déficit primario cerrará este año en 8% del PBI, a lo que se suma los reducidos intereses de la deuda para llegar a un déficit fiscal total de casi 10% del PBI. Todo este déficit se financia con emisión monetaria y por ahora se logra contener con la bicicleta de las leliqs para que no llegue a precios.

Así como son repetitivos "los plan Gelbards" de Argentina para "estimular el consumo interno", también lo son su pata monetaria. La única estrategia para contener la emisión suele ser represión cambiaria y bicicleta financiera con pasivos del BCRA. Estos programas que Argentina llama "política económica" renacen con cada gobierno desde el golpe de 1930. Salvo la convertibilidad, son todos los programas económicos iguales, por eso ninguno funcionó.

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Ahora bien, el desafío pospademia de acomodar las cuentas públicas lo tendrán todos los países. Pero vale recordar lo que sucedió tras la crisis subprime una década atrás (2009). En pocos años todos los países lograron acomodar las cuentas públicas y volver a déficit fiscales razonables, o al menos, no explosivos (menor a 3% del PBI). Pero Argentina es otra historia, lejos de acomodar las cuentas públicas, continuó elevando el déficit fiscal hasta llegar a 7% del PBI en 2015.

Es al recordar el pasado reciente en que uno advierte porque los acreedores externos procuraron bien los aspectos legales de los nuevos bonos, no sea que se vuelva a repetir la historia. Después de todo, varios de los bonos que hoy aceptan una quita del 45%, son los mismos bonos que en 2005 habían aceptado una quita del 70%.

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