Informe Especial - Mayo 2019

Estados Unidos después del informe Muller: ahora qué?


Al cabo de casi dos años se dio finalmente a conocer el tan esperado informe del Fiscal Especial Robert Muller sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016 y la posible participación de norteamericanos en la misma. Del informe se desprende que al ser informado de la designación de Robert Muller, el presidente se mostró seriamente perturbado y exclamo "esto es terrible", "el fin de mi presidencia" "estamos jodidos" ("we are fucked").

El informe, de más de 400 páginas se divide en dos tomos y es oportuno destacar que muchas de sus partes fueron sometidas a una especie de censura ("redacting") por el Procurador General William Barr antes de su publicación, cubriéndolas en negro para impedir su lectura por considerarlas confidenciales.

Esta censura genero fuertes protestas por parte de los Demócratas que reclaman que el texto completo sea enviado al congreso.

No solo Barr demoró varios días en dar a conocer el censurado informe, sino que poco después de haberlo recibido publicó una carta que describió como el resumen del informe, en vez de publicar el resumen preparado por Muller. Además, antes de publicarlo dio una conferencia de prensa ratificando los conceptos de su carta, sumamente favorables a Trump. Sin embargo, la publicación del informe dio lugar al asombro de quienes lo leyeron o vieron los reportes periodísticos al notar que las conclusiones del informe discrepaban marcadamente con la descripción de Barr.

El primer tomo del informe se ocupa de la posible conspiración de miembros de la campaña de Donald Trump con los agentes y entidades rusas que intervinieron clandestinamente en el proceso electoral, mientras el segundo trata de la posible obstrucción de justicia para impedir o frenar las investigaciones al respecto.

Con respecto al primero de los temas, la investigación permitió procesar a más de una docena de agentes rusos y analizó una serie de acciones en las que miembros de la campaña electoral de Trump interactuaron con ellos y otros rusos en la obtención y diseminación de información negativa sobre Hillary Clinton y favorable al entonces candidato. Esas acciones encuadran dentro de la definición de colusión, como acuerdos tácitos o explícitos para influenciar o engañar, pero no se consideran ilícitas y las pruebas conseguidas no alcanzaron el exigente nivel necesario para acusarlos del delito de conspiración. Pese a ello, el Procurador General William Barr expreso públicamente y en repetidas oportunidades, "no collusion" en línea con las manifestaciones de Trump

Con respecto al delito de obstrucción de justicia por parte de Trump, Muller estaba constreñido por un dictamen del Departamento de Justicia estableciendo que no es posible procesar a un presidente en ejercicio y que el expresamente decidió no cuestionar. En vista de ello, Muller manifiesta que no quiso opinar sobre la culpabilidad de Trump dado que en caso de llegar a la conclusión de que el presidente violó la ley, la imposibilidad de iniciarle un juicio público privaría al presidente de todas las protecciones que provee un procesamiento criminal al brindar al acusado la oportunidad de defender su inocencia ante una corte de justicia.

Sin embargo, eso no impidió a Muller señalar al menos diez instancias en que Trump ordenó despedirlo o desviar su investigación y que no dieron el resultado buscado porque los funcionarios involucrados, incluyendo el Asesor Legal de la Presidencia, se negaron a cumplir sus órdenes.

El informe también destaca que en más de 30 oportunidades la respuesta escrita por parte de Trump a las preguntas de Muller fue que no recordaba los hechos relacionados con las mismas, pese a que en el pasado se había jactado de tener una excelente memoria. Esta actitud trajo reminiscencias de la actitud de Ronald Reagan en el recordado episodio conocido como "Irán-Contra", donde también alego no recordar.

Después de analizar toda la evidencia, la posición de Muller parece expresada al manifestar:

"...mientras este informe no concluye que el presidente cometió un crimen, tampoco lo exonera" y agrega:

"Con respecto a si el Presidente es encontrado culpable de haber obstruido la justicia al ejercer su autoridad constitucional.....nuestra conclusión es que el Congreso tiene la autoridad de prohibir a un Presidente el uso corrupto de su autoridad a fin de proteger la integridad de la administración de justicia"

"La conclusión de que el Congreso puede aplicar las leyes sobre obstrucción al uso corrupto de los poderes de su investidura de acuerdo con nuestro sistema constitucional de controles y equilibrio entre poderes y el principio de que ningún individuo está por encima de la ley".

En otras palabras, esas afirmaciones de Muller pueden interpretarse como diciendo: "yo no puedo enjuiciarlo, pero el Congreso sí". Mas aun cuando además expresa que su oficina "condujo una cuidadosa investigación a fin de preservar las pruebas cuando la memoria está fresca y la documentación está disponible" sugiriendo que futuros fiscales podrían enjuiciarlo.

A pesar de lo expuesto, Barr afirmo tanto en su carta y conferencia de prensa que el informe no solo no había tenido en cuenta la posición del Departamento de Justicia, sino que tampoco daba lugar a acusaciones sobre obstrucción de justicia.

Una sorpresa resultante del informe es que aún se encuentran abiertas en distintas jurisdicciones del poder judicial doce causas relacionadas con el tema, aunque no se da a conocer quienes son los imputados.

Una vez conocido el informe, la reacción de los dos partidos principales fue diametralmente opuesta. Por un lado, hay un llamativo silencio de los Republicanos. Una excepción es el ex candidato presidencial Mitt Romney quien luego de expresar su alivio de que el presidente no fuera declarado culpable de ningún delito, manifestó estar asqueado por la magnitud y profundidad de la falta de honestidad de personas en la más alta oficina del país, incluyendo el presidente.

En el caso de los Demócratas, las opiniones están fuertemente divididas y podrían causar enfrentamientos dentro del partido. Mientras el combativo grupo más joven de la Cámara de Representantes y un par de pre-candidatos presidenciales reclama la inmediata iniciación de juicio político (impeachment) al presidente, los líderes de la misma se oponen a ello, al menos por el momento.

El argumento de los experimentados líderes de la Cámara es que el juicio político profundizaría aún más la división en el país y no tendría ninguna probabilidad de éxito ya que aún aprobado por la mayoría de los representantes, la condena y remoción del presidente requeriría el voto de dos tercios del Senado, cosa que, al menos por ahora, parece imposible de alcanzar frente a la actitud de la mayoría Republicana en el mismo.

Tanto esos líderes como otras figuras tradicionales del partido Demócrata creen que el camino más adecuado es seguir enfocando sus acciones parlamentarias en los temas que más interesan a la población, como el derecho al voto, el acceso a la educación y a la atención médica y su costo, sin perjuicio de continuar con las investigaciones tanto sobre los temas del informe como sobre las finanzas de Trump y su familia y las posibles irregularidades de la Fundación Trump.

Para empezar, ya se ha convocado tanto a Barr como a Muller a declarar ante el Congreso. Su expectativa es que el resultado de esas investigaciones contribuiría a volcar la opinión pública en favor del juicio político o al menos mantendría vivo el tema hasta las elecciones de 2020 donde el voto popular decidirá el camino a seguir. Otra alternativa bajo consideración es la adopción de un voto de censura a Trump, como manifestación del rol del Congreso de control y equilibrio de poderes y un mecanismo para forzar a los Republicanos a manifestarse expresamente sobre el tema.

Una importante novedad trascendió horas antes del programado testimonio de Barr ante ambas cámaras del Congreso: se trata de la existencia de una carta de Muller a Barr, fechada el 27 de Marzo ante las declaraciones de Barr, donde Muller expresaba que las mismas no se correspondían con el contexto, la naturaleza o la substancia del informe.

Los próximos días deberán aclarar la actitud a adoptar por los Demócratas una vez llevado a cabo el debate interno que promete ser bastante agitado.

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