Informe Especial - Abril 2019

El mercado laboral en la eurozona y el éxito alemán


Los países de la eurozona comparten la misma política monetaria mientras las políticas fiscales, sociales y de empleo son responsabilidad de cada país. El resultado es que conviven países como España o Grecia con tasas de desempleo todavía en los dos dígitos, con países como Alemania que no deja de crear empleo, llevando su tasa de desempleo a mínimos históricos, además de disponer de los mejores salarios de toda Europa. El presente informe indaga en las distintas realidades del mercado laboral de la eurozona, para luego resaltar la reforma laboral que encaró Alemania en 2005 como piedra fundamental de su actual éxito.

La economía en la eurozona

La economía de los 19 países de la eurozona ha tenido una sólida recuperación tras la doble recesión de 2008-09 y 2012-13.

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En 2018 la economía siguió creciendo por quinto año consecutivo, todos los países han disfrutado de una recuperación económica y el PIB de la eurozona se encuentra por encima de los niveles alcanzados antes de la crisis.

No obstante, el crecimiento económico después de la crisis ha sido bastante heterogéneo y no todos los países han alcanzado el nivel del PIB registrado antes de la crisis. Si bien Alemania ya lo supera en un 9% y marca nuevos récords, en el caso de Italia está un 6,4% por debajo del máximo observado previo a la crisis, y Grecia todavía se encuentra un 23% del máximo observado una década atrás.

El desempleo en la eurozona

El crecimiento económico de los últimos 5 años, permitió un descenso del desempleo en todos los países de la eurozona. Después de haber alcanzado su valor máximo en 2013 (12,0%), en 2018 la tasa de desempleo en la eurozona ha llegado al 8,2%, el nivel más bajo desde 2008.

Pero se registran grandes disparidades en los mercados laborales de los países. A finales de 2018, la tasa de desempleo registrada en la eurozona variaba entre el 18,8% de Grecia y el 3,4% de Alemania.

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Vale advertir que previo a la crisis no había una marcada diferencia entre las tasas de desempleo, e incluso que Alemania tenía la tasa de desempleo más alta de la eurozona (11,2% en 2005).

Los años de la crisis han sido caracterizados por la destrucción de empleo en casi todos los países, menos Alemania. En 2013, las tasas de paro de España, Grecia y Portugal se habían disparado hasta llegar respectivamente a 26,1%, 27,5%, y 16,4%. Por su parte, Francia (10,3%) e Italia (12,1%) también alcanzaron dos dígitos de desempleo. En paralelo a esta realidad, Alemania alcanzaba niveles históricamente bajos (5,2%).

Después de la crisis se han registrado mejoras en todos los mercados laborales. Pero a pesar de la recuperación, no se ha producido una convergencia entre las tasas de desempleo. En 2018, las tasas de paro de España, Francia, Grecia e Italia no han alcanzado los niveles antecedentes a la crisis, Portugal registra una tasa de desempleo a niveles inferiores a los del 2008 y hasta a un nivel inferior a la media de la eurozona. Por último, la tasa de paro de Holanda y Alemania se encuentra a niveles cercanos a los del desempleo friccional.

La crisis ha afectado a los jóvenes de manera especialmente dura. No es casualidad que en 2013 el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, habló de la amenaza de una generación sin trabajo. En ese año la tasa de desempleo de los jóvenes entre 15 y 24 años superó el 50% en España y Grecia y se ubicó acerca del 40% en Italia y Portugal. Por otro lado, la tasa se mantenía estable acerca del 25% en Francia y del 10% en Alemania y Holanda.

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Contrariamente a la tasa de paro general, antes de la crisis había una diferencia estructural entre los distintos mercados laborales juveniles. La crisis ha acentuado la diferencia. Entre 2012 y 2014 más de la mitad de los jóvenes laboralmente activos de España y Grecia resultaba desocupada. En 2018, a pesar de un mejoramiento de la economía, los niveles de desempleo juvenil siguen siendo elevados en España, Italia y Grecia.

Migraciones

La Unión Europea garantiza a sus ciudadanos libre circulación dentro de la UE. Este derecho constituye la piedra angular de la Unión creada por el Tratado de Maastricht en 1992. Además, se garantiza la libre circulación de los trabajadores y se asegura la posibilidad de residir en uno de los países miembros.

La libertad de circulación de personas ha generado una migración de la fuerza laboral de algunas regiones hacia otras: solo en 2017 casi 17 millones de europeos migraron hacia otro país y la mitad de ellos eligió Alemania (33%) y Reino Unido (20%) como destino.

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Sobre ello, se suma el impacto de la inmigración extracomunitaria en cada país. Vale la pena recordar que, en los últimos años, Europa recibió la mayor afluencia de inmigrantes y refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Alemania ha sido el país con más inmigración inter y extra-bloque. Sólo entre 2013 y 2017 recibió más de 1.300.000 comunitarios y poco menos 2.000.000 de inmigrantes extra-comunitarios.

Por otro lado, Italia y Reino Unido han recibido cerca de 900.000 ciudadanos extra-UE. Reino Unido resultó ser el segundo país por inmigración comunitaria con poco más de 700.000 inmigrantes y Francia el tercero con 313.000.

Otros países han tenido un saldo inmigratorio inferior y, en el caso de inmigración de europeos en España, negativo. Es decir que, entre 2013 y 2017, el número de inmigrantes comunitarios que ya vivía en España y dejó el país fue mayor del número de inmigrantes europeos que llegó a España. Por otro lado, Francia y Italia fueron los países con más emigración seguidos por Reino Unido y Alemania.

Se analizan también los flujos migratorios con relación a la población. En este caso, los saldos inmigratorios per cápita siguen indicando Alemania y Reino Unido como los países que han recibido más inmigración inter y extrabloque, Italia fue el segundo país por inmigración extracomunitaria pero el quinto por inmigración de europeos y Holanda recibió más inmigración inter y extraeuropea per cápita de Francia.

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Considerando la emigración de nacionales, Portugal y Grecia han sido los países con las tasas de emigración per cápita más altas mientras Alemania y España los países de donde menos se emigró. Todavía el dato de España merece ser profundizado. Hay que tener en cuenta que España fue el único país que registró una emigración de ciudadanos comunitarios (-146.850). Además, la ola inmigratoria de Latinoamérica a España pudo haber generado una compensación en el saldo de la emigración nacional.

También se observó una migración interbloque. Es decir, países con alta tasa de desempleo sufrieron una migración hacía países con tasas de desempleo más bajas. De los países que emigraron se destacan España (305.663), Francia (275.529), Portugal (110.660), Grecia (122.052) e Italia (103.071). Entre los países receptores sobresalen Alemania (1.059.994), Reino Unido (451.963) y Holanda (67.392).

Por último, es de destacar la magnitud de la migración extracomunitaria. En el periodo de referencia, el número de inmigrantes extracomunitarios que llegó a la Eurozona (4.780.508) superó el número de inmigrantes comunitarios (2.615.090).

Las reformas de Alemania

En la eurozona las políticas sociales y de empleo son competencia de los países miembros y cada país tiene una normativa laboral diferente.

Esta sección analiza el conjunto de reformas "agenda 2010" presentado en 2003 por el entonces Gobierno alemán. Esta agenda comprende reformas sociales y laborales implementadas gradualmente y pensadas por el largo plazo. Cuando en 2005 se completaron dichas reformas, Alemania tenía la tasa de paro más alta de la eurozona. Siete años después la más baja.

La agenda 2010 fue impulsada por una comisión encabezada por Peter Hartz.

• La primera reforma (Hartz I) potenció las agencias de servicios de empleo para fomentar una relación más estrecha entre solicitantes de empleo y empleadores. Con el fin de apoyar la educación vocacional, se introdujo un bono gratuito para acceder a un curso de formación elegido para el desempleado. Suprimió la prohibición de no poder renovar contractos a plazo fijo.

• La Hartz II introdujo el Mini-job, un nuevo contrato de trabajo a corto plazo (de máximo 70 días al año), a tiempo parcial (15 horas semanales), con un límite de remuneración (450€) integrado por ayudas sociales, sin impuestos y con una menor cotización a la seguridad social. El mini-job fue pensado para trabajadores domésticos, estudiantes, jubilados o para segundo trabajo. Además, se introdujeron subvenciones para apoyar la creación de nuevas empresas por desempleados.

• La Hartz III organizó los centros de servicio de empleo potenciando el uso del internet y aumentando el número trabajadores sociales. Introdujo la posibilidad de recortar los subsidios de desempleo para desempleados que rechacen un empleo congruente con sus perfiles. Cortó la duración del Arbeitslosengeld, el seguro de empleo basado en ingresos anteriores, a un máximo de 12 meses para los menores de 55 años y de 18 meses para lo más grandes.

• La Hartz IV combinó políticas activas de empleo con prestaciones sociales. Se creó entonces un nuevo subsidio de desempleo, el Arbeitslosengeld II, y se estableció su límite (actualmente 424€) calculado para cubrir necesidades básicas y, en una medida razonable, para la participación en la vida cultural. El Arbeitslosengeld II es el subsidio que recibe una persona desempleada después de que su primer seguro de empleo, el Arbeitslosengeld, se termine y también el subsidio de personas que nunca fueron empleadas. Fue introducido un límite máximo de 13000€ de ahorros arriba del cual no sea posible recibir el subsidio. La idea fue de poner más presión sobre los desempleados para encontrar trabajo. Se instauró una colaboración entre las agencias de servicio de empleo y las oficinas de bienestar para estimular la integración en el mercado laboral de los desempleados. Se introdujo el programa conocido como Ein-Euro-Job que proporciona entre 1 y 2€ por hora por trabajos de interés público mientras el receptor sigue recibiendo su Arbeitslosengeld II. Se estableció que participantes al Ein-Euro-Job no resulten ocupados para la oficina de estadística.

Se reformó el impuesto a la ganancia que disminuyeron gradualmente. La tasa más baja pasó de 26% a 15%, la más alta de 53% a 42%. El impuesto de sociedades bajó de 40% a 25% y se redujeron los impuestos locales. Los recortes tributarios se financiaron con reducción de subsidios federales y privatización de propiedades públicas.

Alemania registra un bajo porcentaje de coste no salarial (23% del sueldo) con respeto a Francia (33%) y Italia (28%) pero similar con Grecia (25%), España (25%), Holanda (24%) y Portugal (20%).

Las reformas representaron un cambio radical para Alemania. La comisión Hartz no incluyó representantes ni de las asociaciones empresarias ni de los sindicatos. La Deutscher Gewerkschaftsbund , la principal confederación de sindicatos alemanes, no participó a los encuentros de la comisión. Tampoco pudo convocar alguna huelga porque huelgas políticas son consideradas ilegítimas y solo pueden ser utilizadas para influenciar la negociación colectiva.

Consideraciones Finales

Los países de la eurozona comparten la misma política monetaria mientras las políticas fiscales, sociales y de empleo son responsabilidad de cada país. El resultado es una heterogeneidad de los mercados laborales y del desarrollo económico. En este contexto, los ciudadanos de la UE emigran desde países con alta tasa de paro a países con baja tasa de paro.

Alemania, a pesar de la inmigración de los últimos años, sigue teniendo una tasa de paro cercana a la de desempleo friccional. El éxito del país depende principalmente de la llamada "agenda 2010", que inició el conjunto de reformas laborales, sociales y fiscales introducidas entre 2003 y 2005. La Agenda 2010 cortó impuestos al trabajador y a las empresas, redujo subsidios federales, creó nuevas formas de contratos laborales, fomentó el uso de contratos a plazo fijo, mejoró el gasto en prestaciones sociales e invirtió en centros de servicio de empleo.

Cuando en 2005 se completaron dichas reformas, Alemania tenía la tasa de paro más alta de la eurozona. Siete años después la más baja. Las reformas generaron beneficios económicos y sociales que hoy permiten a Alemania tener el mercado laboral más exitoso de toda Europa. Sólo entre 2013 y 2017 Alemania recibió más de 1.300.000 inmigrantes comunitarios y poco menos 2.000.000 de inmigrantes extra-comunitarios.

La reforma laboral permitió una legislación moderna apta para una masiva creación de empleo que absorba el importante flujo de inmigrantes de los últimos años. El éxito se refleja en que Alemania actualmente tiene la menor tasa de desempleo de la eurozona, además de uno de los mejores salarios del viejo continente.

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