Mayo 2015

Monitor Macro

Volvieron los dólares financieros

Entre los USD 5.000 millones que ya se utilizaron del swap Chino, y los USD 3.000 millones de nueva deuda que el Estado e YPF colocaron en el mercado, el Gobierno ya obtuvo 8.000 millones de dólares financieros, magnitud que incluso es superior a todo el saldo comercial del año pasado. Los dólares financieros llegaron en reemplazo de los dólares comerciales, esquivando la augurada devaluación.

Todavía queda un tramo importante del swap Chino, además de que el Gobierno tiene intención de colocar más deuda en dólares, si es que el Juez Griesa no se lo impide.

La combinación de traer dólares frescos y la expectativa de que traerán más, permitió descender el dólar paralelo los últimos meses y dejarlo calmo previo a las elecciones.

También juega en el mismo sentido la expectativa de que el próximo Gobierno no demorará en alcanzar algún acuerdo con los fondos buitres, como paso necesario para conseguir dólares financieros. El 2016 arranca apremiado para sobrellevar una economía que se hereda estancada, con cepo, con pocas reservas netas, sin saldo comercial, déficit fiscal mayor a 5% del PBI y todavía sin tener asegurado el financiamiento externo en magnitud y a tasas que no hipotequen el futuro.

Con los dólares financieros que el Gobierno obtuvo evitó devaluar y con ello logró hacer descender la tasa de inflación a cerca de 25% este año. Los salarios dejaron de caer en términos reales e incluso empezaron a ganarle a la inflación los últimos meses. Este escenario se potenciará tras las paritarias este mes, generando un aumento real de los salarios previo a las elecciones, que reactivará en el margen el consumo. Recortamos nuestra caída del PBI a -1.1% este año.

Por supuesto, el mayor atraso cambiario que potencie el salario, ya es parte vital de la estrategia electoral previo a las PASO, al costo no menor de mayores distorsiones macroeconómicas: más déficit fiscal y menor saldo comercial.

El atraso cambiario demanda todo el tiempo dólares para alejar la expectativa de devaluación, y mientras más atraso cambiario, más dólares exige. En los noventa el Estado se endeudó a un ritmo de USD 8.000 millones anuales, además de mal vender YPF y vaciar el Banco Central, todo para conseguir los dólares que sostengan la convertibilidad. Cuando se agotaron todas las fuentes de financiamiento, se destapó la olla a fin de 2001.

Salvando las distancias, Argentina nuevamente está en atraso cambiario, que desde hace años decidió financiarlo con las reservas acumuladas en los años mozos del modelo y administrado con cepo. Dado que las reservas netas del BCRA bajaron a niveles críticos, se apeló a una receta vieja y conocida por Argentina: tapar los problemas con deuda externa y dejarlos debajo de la alfombra para el próximo Gobierno.

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