Estancamiento Exportador: una mirada más allá de Pergamino

Las dificultades de la economía argentina en su frente externo se vienen agravando en los últimos meses: pérdida de competitividad, desaceleración de Brasil, caída en el precio de la soja (15% en el último semestre), y todo esto al ritmo del conflicto con los "buitres". La situación actual contrasta con el pasado. Efectivamente, un hecho destacado de los últimos 15 años

de la evolución de la economía argentina es la existencia de excedentes en el comercio exterior. Más aún, con un crecimiento del PBI de 5,5% promedio en la década, el fenómeno alcanza características singulares: la balanza comercial ha mostrado una tónica positiva, con saldos del orden de los 10 mil millones de dólares anuales. En ciertos momentos, esta prolongada comodidad del frente externo, ha sido leída con excesivo optimismo: Argentina parecía superar una restricción que había estado presente, con sus más y sus menos, en los 50 años previos.

tabla1

Sin embargo, el desempeño de las exportaciones en los años recientes conduce a una interpretación diferente. Como se verá a continuación, si "miramos más allá de Pergamino" aparecen algunos nubarrones que no pueden ignorarse. Esta nota destaca el relativo estancamiento de las exportaciones de bienes, especialmente de aquellos donde Argentina posee ventajas comparativas, la desaceleración reciente de las exportaciones de servicios y considera la concentración de nuestros mercados de destino.

Se señala que estos obstáculos obedecen a políticas sectoriales que han inhibido las inversiones y el potencial productivo de las actividades orientadas a la exportación. Asimismo, se observa que la evolución del tipo de cambio real y los costos logísticos afecta mayormente a aquellos sectores de menor competitividad relativa.

I. El volumen de exportaciones de los últimos 6 años se encuentra prácticamente estancado

Si tomamos como punto de arranque el año 1998 –máximo de producción previo a la crisis de la Convertibilidad- se observa que en los últimos 15 años el valor de nuestras ventas externas tuvo un comportamiento aceptable, con un crecimiento anual de 7,8%, donde han jugado favorablemente tanto los precios como las cantidades vendidas. Sin embargo, si ponemos el acento en la evolución de las cantidades exportadas durante la última década, las cifras exhiben una trayectoria claramente diferenciada. Desde 2002 y hasta 2007 el crecimiento del producto y el comercio mundial empujó notablemente los precios y también las cantidades (éstas alcanzaron un ritmo del 5,4% anual) de nuestros productos. Pero en los últimos 6 años el panorama se revierte de forma abrupta configurando una situación de estancamiento del volumen de exportaciones (0,1% anual), si bien que, en promedio, los precios han seguido una tónica alcista.

Exportaciones, tasas de variación anual promedio

 

Valor

Precios

Cantidades

1998-2013

7,8

5,5

2,2

2002-2007

16,9

10,9

5,4

2007-2013

6,5

6,4

0,1

                                     Fuente: INDEC

Sin dudas, la caída de la demanda externa que siguió a la Gran Recesión global de 2008 y 2009 aparece como factor de primordial influencia. Basta recordar que la crisis financiera llegó a provocar interrupciones en el crédito comercial, afectando así a un pilar central en los flujos del intercambio. Sin embargo, aun considerando ese episodio, Argentina ha perdido dinamismo exportador. Como lo indican los datos de la OMC: si bien entre 2002 y 2007 el volumen del comercio mundial ha crecido algo más que la Argentina, a partir de allí la distancia se amplía y es 20 veces superior.

Volumen de exportaciones, crecimiento porcentual acumulado en el período

  Argentina Mundo Asia América del  Sur y Central
2002-2007 29,8 42,7 86,6 45,0
2007-2013 0,6 13,6 30,7 4,5

Fuente: OMC

II. El estancamiento afecta a los sectores donde predominan ventajas comparativas

Veamos qué dicen los datos cuando se analizan los principales rubros de las cuentas externas. Entre 2007 y 2013 los productos primarios (PP), las manufacturas de origen agropecuario (MOA) y el rubro de combustibles y energía (CyE) presentan caídas en sus volúmenes físicos. En cierta medida, este resultado es una paradoja si se tiene en cuenta que la mayores ventajas comparativas de Argentina se concentran en estos productos. A esto se suma el hecho que una porción importante de los rubros primarios va dirigida a mercados que restablecieron de manera rápida sus niveles de comercio y crecimiento con posterioridad a la crisis. Una prueba de ello es que los precios de estos productos continuaron con tasas positivas de crecimiento en los años bajo consideración.

Precios y cantidades exportadas de grandes rubros, tasas de variación anual promedio

  PP MOA CyE
  Precios Cantidades Precios Cantidades Precios Cantidades
1998-2013 5,4 1,7 5,0 3,2 14,0 -7,2
2002-2007 11,4 6,7 8,3 9,6 23,6 -12,3
2007-2013 7,9 -0,9 9,5 -2,2 6,4 -9,2

Fuente: INDEC

En el caso de los PP, actuaron las restricciones a las exportaciones de trigo y las marchas y contramarchas con respecto a las autorizaciones de exportación. En cuanto a las carnes, la política de precios y cuotas de exportación afectaron seriamente el normal desenvolvimiento, y a la postre, provocaron la pérdida de mercados y de posiciones frente a otros países productores. Respecto de las MOA, donde los aceites y sub-productos de la soja dominan la escena, se vieron afectadas por la conflictividad con relación a la política impositiva del sector. Y, finalmente, como es sabido, las exportaciones de energía han sido declinantes en razón de la menor producción doméstica originadas en la falta de inversiones, tanto en materia de exploración como de perforación. No obstante, en este caso, las falencias de la política energética se expresan con mayor nitidez si se mira el lado de las importaciones, dado que Argentina ha debido abastecerse de gas natural y GNL y de fuel-oil a través de la provisión externa.

Con propósitos comparativos, resulta ilustrativo contrastar en algunos rubros seleccionados –carne, trigo y soja- las exportaciones agropecuarias de nuestros socios tradicionales del MERCOSUR en el mismo período. Se observa que nuestros vecinos han podido expandir sus volúmenes exportados o mantenerse en niveles próximos al punto de partida. A diferencia, los datos de Argentina muestran importantes caídas. Si bien la oferta exportable de los productos comprendidos en los rubros mencionados ha estado afectada por factores climáticos en algunos casos, las decisiones de política económica doméstica tuvieron, a la postre, un impacto negativo sobre la producción, lo cual explica el retraso con respecto a los vecinos.

Volumen de exportaciones en 2013 de productos seleccionados, índice base 2007=100

  Argentina Brasil Paraguay Uruguay
Carne 43 92 159 95
Trigo 25 1151 187 777
Soja 77 149 152 456
        -porotos 66 180 149 456
        -aceite 67 68 181 1167
        -pellets 85 107 152  

 

Fuente: COMTRADE. Naciones Unidas

III. Las MOI han crecido pero no hemos agregado nuevos rubros o actividades de mayor contenido tecnológico.

Aun cuando exhibieron un déficit comercial creciente y superior a los 30 mil millones dólares en 2013, las cantidades vendidas de manufacturas de origen industrial tuvieron una trayectoria más dinámica que los productos primarios y las MOA. Entre 2007 y 2012 las ventas externas de MOI crecieron cerca de 9,5 mil millones de dólares, impulsadas tanto por precios como cantidades. Sólo tres sectores dieron cuenta del 93% de ese aumento de exportaciones: los vehículos y sus partes (contribuyeron con un 44%), los productos químicos (28%) y las piedras preciosas (21%).

La actividad que más se destaca por su ritmo de crecimiento reciente son las exportaciones de piedras y metales preciosos, principalmente oro. La explicación resulta sencilla: las inversiones mineras que tuvieron lugar en los años previos y que ahora reportan resultados visibles en términos de divisas –no obstante, que las ventajas económicas otorgadas a los inversores y las consecuencias ambientales de la misma son motivo de controversia.

Exportaciones MOI, tasas de variación anual promedio

  Precios Cantidades
1998-2013 3,2 4,9
2002-2007 8,0 9,1
2007-2013 3,5 4,9

 

Fuente: INDEC

Por su parte la industria química (especialidades, química básica, productos de uso final y agroquímicos) y, especialmente, la automotriz, responden a una lógica diferente: el mercado regional. Se trata de dos actividades que representan más de la mitad de las exportaciones MOI, poseen un elevado déficit comercial, y en donde se registra con mayor intensidad el comercio intra-industrial con Brasil.

El complejo automotriz es el que asume mayor relevancia económica y ha estado favorecido por las medidas adoptadas por el país vecino: apreciación del Real brasileño, protección del mercado regional e incentivos crediticios al consumo que estimularon la demanda. Hacia adelante, el terreno a transitar es espinoso. De una parte, el protocolo que regula el comercio del sector ha sido prorrogado pero es necesario prepararse para un escenario de intercambio con menos restricciones. El reciente impuesto a los autos es un anacronismo que requiere ser revisado. En segundo término, Brasil viene desarrollado de forma paulatina pero sin pausa un programa de reconversión, cuya meta no es otra que convertirse en plataforma regional y global de varias de las terminales radicadas allí. Bajo ese encuadre, el crecimiento exportador de la industria automotriz argentina está severamente acotado y el riesgo es la pérdida de porciones de mercado.

En síntesis, la expansión que han mostrado las MOI en los años recientes no es el resultado de innovaciones tecnológicas y productivas importantes. Con excepción hecha de las inversiones en minería, no hay nuevos fenómenos económicos de relieve. Aún en el caso de las exportaciones automotrices que describieron un ciclo de crecimiento notable, se enfrentan ahora a una coyuntura difícil.

IV. Las exportaciones de servicios han perdido dinamismo

Con el propósito de completar el panorama resulta útil una mirada al desempeño de las ventas de servicios: en la actualidad aportan casi 14 mil millones de dólares y representan 20% de la cuenta de bienes. Al igual que las tendencias registradas a nivel mundial, la exportación argentina de servicios creció a un ritmo similar a la de bienes entre 1998 y 2013. Sin embargo, desde 2007 exhiben una desaceleración significativa. Como se observa en el cuadro, las exportaciones de servicios agrupan actividades de muy distinta naturaleza (servicios de informática, jurídicos y contables, publicidad, I+D, de arquitectura e ingeniería, audiovisuales). En su desempeño intervienen distintos factores; sin embargo, un elemento común a varias es un alto contenido de mano de obra calificada y que el tipo de cambio real resulta una variable clave.

Valores exportados de bienes y servicios y rubros seleccionados, tasas de variación anual promedio

  Bienes Servicios
Total Transporte Viajes Informática Empresarial, prof.y técnico Culturales y recreativos
1998-2013 7,8 7,5 5,3 2,5 21,8 24,5 27,1
2002-2007 16,9 24,3 24,3 23,0 38,8 31,5 26,9
2007-2013 6,5 5,7 5,7 0,4 16,2 9,4 4,5

 

Fuente: INDEC

V. La concentración de los mercados de destino –Brasil y China.

El primer destino de nuestra producción exportable es Brasil y la segunda posición es ocupada por China. Entre ambos reciben casi el 30% de las exportaciones argentinas. En cierta medida, el dato no debiera llamar la atención. Brasil es el primer socio comercial para todas las economías menores del MERCOSUR –este es un fenómeno que está instalado desde hace dos décadas. Por su parte, China ha ganado posiciones como país comprador en la región de manera acelerada convirtiéndose en el primer o segundo cliente de muchos países de América Latina. El pronóstico previsible es que esta situación no habrá de presentar mayores cambios. Los recientes acuerdos firmados con China involucran aspectos de cooperación, financiamiento de infraestructura, y también está presente el capítulo comercial. La concentración del comercio trae los riesgos asociados a la evolución económica del socio. Luego, se requiere un esfuerzo deliberado para mitigar esas consecuencias mediante la diversificación y la búsqueda de nuevos mercados. En parte, esta tarea depende de las iniciativas y capacidades del sector privado y de los eventuales apoyos de políticas de promoción comercial.

Destino de las exportaciones argentinas: ubicación en el ranking, participación porcentual y millones de dólares

    1998 2002 2007 2013
Brasil Ranking 1 1 1 1
Participación % 30,1 18,8 18,8 21,2
Valor 7,9 4,8 10,5 16,2
China Ranking 8 5 2 2
Participación % 2,6 4,2 9,3 7,2
Valor 0,7 1,1 5,2 5,5

 

Fuente: INDEC

Como cuestión más decisiva y de consecuencias a largo plazo se ubica la estrategia de inserción externa que, en su definición actual, está atada a los destinos del MERCOSUR. Es sabido que la capacidad ofensiva en materia de mercados se desenvuelve hoy en el marco de acuerdos preferenciales regionales. Y en tal sentido, el hecho preocupante es que el MERCOSUR no sido exitoso en su programa comercial externo. Esto contrasta con el dinamismo que presentan las economías latinoamericanas agrupadas en la Alianza del Pacífico. Pese a esta deslucida trayectoria, los países del MERCOSUR pueden cerrar una negociación exitosa con la Unión Europea. En el pasado, Argentina ha tenido una actitud remisa frente a la conquista de nuevos mercados incluso dentro del propio MERCOSUR.

VI. Otros factores de competitividad: tipo de cambio real y costos logísticos.

No obstante la importancia de las políticas sectoriales, el desempeño de las exportaciones no es independiente del contexto económico general: particularmente, la evolución del tipo de cambio real y los costos logísticos. Ambos son factores que resultan críticos para la competitividad de un conjunto enorme de actividades –las economías regionales y los servicios, son ejemplos representativos, que tienen un peso importante sobre la ocupación y la estructura productiva de amplias porciones del territorio nacional.

La cuestión cambiaria es motivo de debate cotidiano y no es necesario insistir aquí. Es suficiente señalar que la viabilidad económica de las actividades exportadoras es disímil y, por tanto, son también diferentes las capacidades para afrontar fluctuaciones en el tipo de cambio real. Uno de los objetivos que tiene el diseño de la política macro es brindar indicaciones claras sobre el manejo de sus respectivos instrumentos. La cuenta pendiente que se ha acumulado en este frente es enorme y aún es poco claro cómo habrán de resolverse los problemas que se contabilizan al presente.

El otro tema que se ha apuntado arriba son los costos logísticos –otra variable importante de la competitividad, especialmente para aquellas actividades de baja relación precio/volumen físico –las economías regionales caen dentro de esta definición. Tampoco es sorpresa lo que se observa en esta materia: el deterioro de la infraestructura viene impactando de manera creciente sobre los costos de transporte y el movimiento del comercio exterior. En gran medida, estos resultados reflejan la falta de inversiones que han impedido mejorar y ampliar la capacidad de transporte en sus distintas modalidades. Frente a costos logísticos crecientes, no todas las regiones del país se encuentran en igualdad de condiciones. Asimismo, sus impactos son diferentes según los tamaños de empresas.

VII. A modo de conclusión.

La pérdida de dinamismo de las exportaciones argentinas es un dato destacado de la evolución económica reciente. El fenómeno es resultado de varios factores que se han conjugado de manera simultánea: políticas sectoriales equivocadas en actividades con capacidad de ampliar la oferta exportable, falta de inversiones que repercuten en mayores costos logísticos, señales confusas provenientes del manejo cambiario y de los vaivenes de la gestión macroeconómica, y la ausencia de una estrategia económica de inserción internacional. Asumiendo que en el futuro el escenario internacional no presente sorpresas desagradables, algunos de estos elementos pueden corregirse brindando señales nítidas de hacia dónde se pretende avanzar.

El punto de partida indispensable es el diseño de un esquema macroeconómico sólido que incluye, por cierto, a la política cambiaria. Frente a un nuevo contexto es probable que aquellos sectores de mayor competitividad habrán de reaccionar favorablemente con una mayor oferta. Sin embargo, si se pretende un impacto de espectro más amplio, es necesario poner en marcha una agenda de políticas que debe armonizar, necesariamente, los elementos que hemos comentado arriba. Este enfoque es necesario no sólo si se presta atención a la balanza comercial y a las divisas, sino también a la generación de empleo. Si se elige este rumbo más exigente, la agenda puede tener dividendos atractivos, pero los resultados no están a la vuelta de la esquina.

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