2014: Leven anclas (dólar y tarifas)

Durante años la reacción del Gobierno ante la inflación fue, además de negarla y manipular el INDEC, pisar tarifas y el tipo de cambio para no generar mayor presión sobre el índice de precios.

Decisión que llevó a un creciente deterioro fiscal en manos de los subsidios, y a un mayor atraso cambiario de mano de la inflación.

El círculo vicioso que operó principalmente entre 2008 y 2013, llevó los subsidios y el atraso cambiario a magnitudes insostenibles para el BCRA, única fuente de financiamiento del tesoro. El año pasado emitió pesos por 3,5% del PBI para financiar el déficit fiscal y también perdió 13.000 millones de sus reservas, aún con cepo.

Sostener el atraso cambiario cuesta. Durante la convertibilidad el Estado vendió sus empresas y tomó deuda a un ritmo de USD 9.000 millones anuales para financiar el déficit externo que generaba el "1 a 1". Cuando ya no quedó nada por vender ni deuda por tomar, se terminó abandonando la convertibilidad. Poco más de diez años después la Argentina se encontró nuevamente financiando el atraso cambiario, ahora con las reservas acumuladas en los años mozos del modelo.

El BCRA con nueva conducción dio cuenta que ya no puede sostener el atraso cambiario con sus reservas (no dos años) y empezó a devaluar. Al mismo tiempo comenzó a subir las tasas de interés, que rápidamente estimamos subirán a 25% anual, como "nueva ancla" de la economía, con el objetivo reducir la brecha entre tasa de interés y la expectativa de devaluación (del informal) que barajan privados.

Por supuesto que con ello no se solucionan los problemas macro, pero el BCRA deja de exponer sus reservas y balance para financiarlos. En vez de exponer su patrimonio, vía devaluación le transfiere a los privados la pérdida de financiar los déficits.

Pero al margen de quién lo financia (privados o BCRA), el problema de fondo sigue siendo la monetización del déficit fiscal, que vuelca al mercado pesos que el sector privado no quiere. En 2013 el BCRA le transfirió al tesoro 94.000 millones de pesos (equivalente a 3,5% del PBI), para financiar su déficit primario y pagos de la deuda en moneda local, sobre una base monetaria de 11% del PBI.

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Por consecuencia, se podrá devaluar hoy, pero si no se reduce el déficit fiscal a financiar, en el transcurso de 2014 se volverán a volcar al mercado cambiario pesos por otros 3,5% del PBI para financiar el déficit fiscal, y por tanto volver a la necesidad de volver a devaluar. La rueda se corta si se corta el déficit.

En suma, la devaluación que el Gobierno buscó evitar todos estos años y que en 2014 sale a la luz por la imposibilidad del BCRA de financiar el atraso cambiario, en definitiva busca licuar el consumo en general y el gasto público en particular para reducir los déficits acumulados (fiscal y externo), por supuesto que a costa de un año recesivo. Estimamos una caída del PBI del -1,4% en 2014.

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firmaeconometrica
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