Informe Especial - Octubre 2015

Que proponen Macri y Scioli para después de las elecciones

En setiembre del 2008 quiebra el cuarto banco de Estados Unidos, Lehman Brothers, y la consiguiente crisis financiera provoca en los Estados Unidos una profunda recesión económica. Obama para salir de la recesión llevo adelante políticas fiscales y monetarias expansivas comparables a las del "New Deal" de Roosevelt en la década de 1930. En un solo año aumentó el déficit fiscal en 10 puntos del PBI y redujo la tasa de interés del 5.25% anual al 0.25%.

La crisis internacional se sintió en la Argentina y provocó en el 2009 una contracción del 3.4% del PBI. El gobierno argentino, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, se embarcó en políticas keynesianas expansivas que se financiaron genuinamente con los superávit gemelos heredados del 2008.

Estas políticas keynesianas favorecieron no solo a superar la recesión del 2009 sino también recuperar el crecimiento a tasas chinas de los años previos a la crisis. Así en el 2010 crecimos un 9.3% y un 6.5% en el 2011. El broche de oro de esta estrategia keynesiana fue el triunfo electoral con el 54% de los votos. Estos resultados exitosos motivaron al gobierno a sostener que la teoría keynesiana era parte de su acervo ideológico.

Este comportamiento favorable comienza a cambiar a partir de fines del 2011 cuando se instrumenta el cepo cambiario para frenar la fuga de capitales privados al exterior. Del 2012 al 2015 el gobierno persiste con políticas fiscales y monetarias expansivas que nos han conducido al estancamiento económico, a aumentar el déficit fiscal, a un creciente atraso cambiario y a la perdida de reservas internacionales.

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Desde fines del 2011 el prácticamente nulo acceso al mercado financiero internacional no dejó otra alternativa que financiar esas políticas con 20.000 millones de dólares de las reservas internacionales y en el 2015 se le agregaron préstamos del gobierno chino por otros 11.000 millones de dólares. Hacia fin de año las reservas internacionales en dólares de libre disponibilidad apenas si superarán los 10.000 millones de dólares. Este es el broche de oro de la última etapa keynesiana.

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Esta es la herencia que recibirá el próximo gobierno. Las encuestas sugieren que Macri y Scioli serán los finalistas en las elecciones presidenciales.

La campaña electoral, como lo señala Massa, se desenvuelve en un escenario de hipocresía. Los candidatos evaden respuestas a preguntas comprometedoras. Ello no quiere decir que no las tengan. En círculos cercanos a ambos candidatos se analizan medidas post electorales más detalladas, que son las que han influido en el análisis que sigue. Por supuesto, ninguno de los asesores ha sido tan específico como lo planteamos en este informe y corremos el riesgo de adjudicar posiciones que nadie ha explicado.

1. La combinación de reservas internacionales en su más bajo nivel desde el 2003, la caída del precio internacional de la soja, la recesión y la devaluación en Brasil nos indica que la prioridad en el 2016 pasa más por falta de dólares que por el sobrante de pesos. Ambos candidatos se inclinan por comenzar su gestión de gobierno con un ajuste externo, con Macri más cerca del shock, y con un gradualismo fiscal. Por esta razón, intentamos desarrollar con más detenimiento la preocupación mayor de los candidatos que es corregir el atraso cambiario en un contexto internacional desfavorable para nuestro país en términos de intercambio y en tasas de interés internacional.

2. Macri y Scioli para atenuar el gradualismo fiscal piensan descansar en el desahogo financiero y en el bajo costo político que les puede proporcionar un blanqueo impositivo de capitales. La tesis es que la amenaza de aprobar la reciprocidad con los Estados Unidos y países europeos sobre la información de las cuentas de los argentinos en bancos del exterior daría lugar a una recaudación exitosa.

3. También piensan eliminar las retenciones salvo las de soja para mejorar la competitividad externa.

4. Hasta ahora Macri ha sido el más concreto con la salida cambiaria. Propone salir de inmediato del cepo cambiario con un tipo de cambio que flotaría libremente en función de la demanda y oferta de dólares. Por supuesto, no son tan "naive" porque muy probablemente el Banco Central negocie con las grandes empresas extranjeras, que no son tantas y el Banco Central tiene esa información, un programa anual de cancelación de lo adeudado en concepto de remesas de utilidades, royalties e importaciones.

5. Macri entiende que salir del cepo con la unificación del mercado cambiario no provocara un "overshooting" del tipo de cambio si su programa económico es creíble. Un ingrediente fundamental en la credibilidad es el arreglo con los "hold-outs", esto es, no eliminar el cepo si antes no se da la señal que por fin la Argentina salió del "default". A ello le agregarían propuestas sobre el INDEC y sobre el artículo 4 del FMI. Con estos anuncios los economistas de Macri señalan que el tipo de cambio se unificaría en torno a 13 pesos por dólar.

6. Las medidas cambiarias de Scioli son menos concretas. No pretende eliminar de entrada el cepo cambiario. Por el contrario, mantendría el dólar oficial para las transacciones comerciales y dólar paralelo para las operaciones financieras no autorizadas.

7. Scioli sin salir del cepo cambiario reconoce que hay atraso cambiario. Su propuesta seria corregir ese atraso gradualmente comenzando con una devaluación que, suponemos se acercaría al 22% de enero del 2014 con el argumento que es tan"izquierdista"como la que hicieron en esa fecha Kiciloff y Fabregas. En otros términos, suponiendo que el actual gobierno termina su gestión con un dólar oficial de 10 pesos, Scioli vía devaluación llevaría el tipo de cambio oficial para las operaciones comerciales a 12.5/13 pesos por dólar.

8. Scioli como no elimina el cepo cambiario tiene más tiempo para negociar en la medida que las señales que envié sean coherentes con las expectativas de los operadores financieros de que su propuesta se acerca a un acuerdo con los fondos buitres. Ello demanda que Scioli ofrezca mejorar las condiciones que se ofrecieron en el 2010.

9. Tanto Macri como Scioli iniciarían las negociaciones con una propuesta de quita en lo adeudado.

10. Scioli supone, además, que con las expectativas que está cerca de un acuerdo con los acreedores y con un dólar oficial a 12.5 pesos, la brecha entre el oficial y el paralelo no superara el 25/30 %, esto es, el paralelo se mantendría en 15/16 pesos.

11. La hipótesis inicial, valido tanto para la propuesta cambiaria de Scioli como la de Macri, es que la luna de miel a la que se asocia un nuevo gobierno, contribuye a minimizar el traslado a precios de la devaluación. Scioli además supone que ese traslado va a ser menor que el de la devaluación de enero 2014.

12. Para cerrar las negociaciones con los acreedores tanto Scioli como Macri necesitan una ley del Congreso levantando la ley cerrojo. No descartamos que ambos recurran a un DNU y estén dispuestos a pagar el precio de que las urgencias económicas posterguen una política de acuerdos políticos en el Congreso. Las tentaciones de recurrir a los DNU en el primer trimestre del 2016 no se van a limitar a la ley cerrojo.

13. Macri y Scioli tienen una posición fiscal gradualista. La apuesta implícita es financiar al sector público con endeudamiento. ¿Alcanza con definir la política cambiaria para generar credibilidad para que entren capitales externos? Definir un esquema cambiario creíble es un buen comienzo. Le permite al Presidente electo comprar tiempo para tomar decisiones fiscales que vayan más allá del salto de una sola vez que implica el blanqueo de capitales.

14. De todas formas, ambos candidatos se verán favorecidos inicialmente en su credibilidad por las expectativas de cambio institucional que provoca el nuevo gobierno.

Por último, estamos en tiempos pre-electorales y su lógica consecuencia es polarizar las diferencias entre la propuesta gradualista y la del shock. Por esta razón, es oportuno señalar para los partidarios de una u otra alternativa, que la experiencia histórica desde 1983 nos enseña que los gobiernos que inician su gestión con una política gradualista lamentablemente han terminado en un "shock". Ese fue el caso con Alfonsin, Menem, de la Rua. Pero, también, es cierto que el único caso de un gobierno constitucional que comenzó su gestión con un "shock" fue el Plan Gelbard de inflación cero en 1973 y termino en otro shock con el "Rodrigazo".

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